domingo, 22 de julio de 2012

El yacimiento de Cuatro Puertas, uno de los iconos de la prehispánica historia de Gran Canaria


Ver el video del Yacimiento :  http://www.youtube.com/watch?v=jdCDxBGMWRA 
Ver la Galería de imágenes :  http://www.flickr.com/photos/azuaje/sets/72157624199248973/with/4725186312/
Casi en la punta de Montaña Bermeja, en territorio Telde, se encuentra el yacimiento de Cuatro Puertas, uno de los iconos de la prehispánica historia de Gran Canaria, un otero monumental, y quizá también santuario, desde el que los antiguos canarios observaban las miserias y el devenir de los primeros europeos que intentaban alongarse por el territorio interior.

Desde aquél lugar, una toba volcánica dúctil, que se deja hacer a golpe de piedra hasta convertirse en un curioso entramado de arquitectura troglodita, es de imaginar a los canarios asombrados en el siglo XIV por lo que sucedía en Gando, abajo en la línea de costa.

Verían con creciente inquietud cómo un grupo de franciscanos mallorquines y aragoneses edificaban en 1360 una, para ellos, inédita construcción en forma de torre, la primera de las cuatro que fueron destruidas y vueltas a rehacer a medida que las hordas colonizadoras llegaban con mayor frecuencia y densidad. A aquellos primeros cristianos con afán de evangelizar se les pasó por la piedra, después de ser hechos prisioneros, fracasando en la imposible convivencia de dos civilizaciones separadas por siglos, o quizá milenios, de desarrollo. Pero no serían los únicos que cayeran bajo el rudimentario aparato militar de los canarios, que sin embargo solventaban con eficaces estrategias. Como la que desmontó su defensa. Marín y Cubas, en Historia de las Siete Islas de Canarias (1694) relata cómo una cuadrilla de robacabras castellanos con domicilio en la Torre de Gando fue emboscada por "canarios desnudos como es su uso". Los vigilantes, al ver la acometida salieron de la fortificación a espantar a los indígenas, dejando las entradas abiertas. Otra tanda agazapada con el pecho en el suelo aprovechó el despiste. Así "entraron dentro, sacaron las mujeres y mataron algunos pobres enfermos que allí había".

Si una cámara imaginaria se colocara en aquellos tiempos de guerrilla en la cancela de Cuatro Puertas se hubiera recogido el documental de un proceso en el que los castellanos iban ganando terreno hasta llegar al almogarén que corona el espectacular conjunto.

Para llegar hoy hasta el lugar se necesita llegar al cruce de la Base Aérea, enfilar la GC- 140 y continuar hasta el barrio que lleva el mismo nombre que el conjunto.

Como muchos de los principales yacimientos de Gran Canaria el de Cuatro Puertas es del tipo todo en uno. Detrás de la gran cueva se encuentra el conjunto residencial en pleno desfiladero. Casi un pre-Gaudí enredado con oquedades que dan a otras cuevas, senderos colgantes, recovecos, escondites, escalones, rampas, túneles y requiebros, que a su vez multiplican las opciones del destino, como la Cueva de Los Pilares, otro laberíntico adosado equipado de silos, estancias y bancadas desde donde admirar, o vigilar, el paisaje y que incluye un difícil paso por el que se llega a la secreta Audiencia, con todos los visos de ser el verdadero granero blindado de la ciudadela.

En todo este plató se rodó en 1954 la sin par Tirma, con Marcelo Mastroiani en plan Don Hernán y Silvana Pampanini en su papel de cándida pero aguerrida Guayarmina. Para rematar la escenografía el equipo de producción se puso imaginativo estampando pinturas presuntamente aborígenes de las que quedan aún retales. La próxima señalización del yacimiento incluye una advertencia para evitar la confusión.

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